El #Operador


RESUMEN

Justin es un padre de familia, que cuenta a sus hijos, amigos y familiares sus vidas pasadas con lujo de detalles, anécdotas increíbles.  La esposa duda incluso de su salud mental, y los hijos a medida que van creciendo van perdiendo la credibilidad.  Pero uno de sus hijos llamado Sebastián, escribe todas las anécdotas relatadas. Justin fallece. Con el paso del tiempo el nieto llamado Eduard motivado por las anécdotas del abuelo, estudia una materia de investigación llamada “conciencias digitales”, propone una teoría:  “Que si es posible enviar recuerdos al pasado a la conciencia de un individuo”.  A la par la ciencia y tecnología se desarrolla mucho,  y se ejecutan las primeras pruebas de envío de partículas subatómicas al pasado.  Eduard es el Operador de una máquina que inventó para crear recuerdos, toma el libro que escribió Sebastián  y digitaliza todas las anécdotas relatadas, lo envía al pasado a Justin en día que va a nacer cuando está dentro del vientre de su madre, baja toda la información a su cerebro, ese día a su madre Durina, le probocó una muerte temporal. Con esto se demostró que todas las anécdotas que contó Justin a su familia fueron recuerdos reales. La historia se termina después de algunos años, cuando la hija del Operador llamada Isabela, con sus 6 años de vida habla de relatos al detalle de quienes crearon el universo, de mundos extraordinarios, los compañeros de clase se burlan, pero el papá al escucharle por primera vez los relatos de su hija, el se queda pensativo.  “Sera que alguien del futuro también grabó recuerdo a Isabelita en su conciencia .?”

CAPITULO I 

Nacimiento de Justin


Un dia 23 de diciembre del año 1976 un jueves a las 8:20 de la noche entre copas y copas que se escuchaban de los médicos y enfermeras por la víspeda de la navidad. Durania fue al hospital embarazada de 8 meses por una gripe fuerte, al ingresar le indujeron al parto con una cesária, momentos antes de nacer Justin a Durina le dio un paro respiratorio. En esos instantes le paso algo a Justin dentro del vientre de su madre. Las enfermeras y el médico actuaron inmediatamente con oxígeno y un masaje cardíaco.   Durina en su mente lo único que alcanzo a pensar fue en sus hijos porque sintió la muerte en ese instante. 

CAPITULO II

ANÉCDOTAS DE JUSTIN

  • Cocinero en Roma

Había una vez un cocinero romano llamado Marco, que era conocido por sus habilidades culinarias en toda Roma. Marco era un hombre apasionado por la comida y siempre estaba buscando nuevas formas de mejorar sus platos.

Cada mañana, Marco se levantaba temprano para ir al mercado local a comprar ingredientes frescos para sus platos. Allí encontraba una amplia variedad de frutas, verduras, carnes y pescados que le servirían para crear sus deliciosas comidas.

Una vez de vuelta en su cocina, Marco comenzaba a preparar el almuerzo para sus invitados. A menudo preparaba platos tradicionales romanos como el panis focacius, una especie de pan plano con queso y tomate, o el cochinus, un guiso de pollo con vino y especias. También le gustaba experimentar con nuevas recetas y siempre estaba buscando inspiración en diferentes partes del mundo.

Mientras cocinaba, Marco se aseguraba de usar ingredientes de alta calidad y frescos para asegurar que sus platos fueran siempre de primera calidad. Además, se tomaba el tiempo de preparar cada plato con cuidado y atención, sabiendo que cada detalle contaba para crear una experiencia culinaria inolvidable para sus invitados.

Una vez que el almuerzo estaba listo, Marco servía a sus invitados en la terraza de su casa, rodeado de jardines y con vistas al Coliseo. Mientras disfrutaban de la comida y el vino, Marco les contaba historias sobre su vida como cocinero en Roma y sobre las diferentes comidas que había preparado a lo largo de los años.

Así pasaba el día a día de Marco, siempre ocupado en la cocina y preparando deliciosos platos para sus invitados. Gracias a su pasión por la comida y su dedicación a la calidad, Marco se había ganado el respeto y la admiración de todos en Roma.

  • Vaquero en las vegas

Había una vez un vaquero llamado Juan, que vivía en Las Vegas, una pequeña ciudad del oeste de Estados Unidos. Juan era un hombre fuerte y valiente que pasaba la mayor parte de su tiempo cuidando de sus vacas en las praderas del desierto.

Cada mañana, Juan se levantaba temprano para preparar su desayuno y hacer los últimos arreglos antes de salir a cuidar de sus vacas. Luego, montaba a su caballo y se dirigía hacia las praderas, donde pasaba horas cuidando de sus animales y asegurándose de que tuvieran agua y alimento suficientes.

Por la tarde, Juan solía regresar a la ciudad para descansar y relajarse un poco antes de volver a salir al campo. A menudo se reunía con sus amigos en el salón del hotel local, donde charlaban y jugaban al poker mientras disfrutaban de una cena ligera y de una copa de whisky.

Una vez de vuelta en el campo, Juan solía pasar la noche en su carro o en una tienda de campaña, protegiéndose de las heladas temperaturas del desierto. Aunque era una vida dura y solitaria, Juan amaba su trabajo y se sentía en paz en el campo, rodeado de la belleza y la tranquilidad del desierto.

Así pasaba el día a día de Juan, siempre ocupado cuidando de sus vacas y disfrutando de la vida en el oeste americano. Aunque las Vegas había cambiado mucho desde entonces, Juan siempre recordaba con cariño aquellos días de sol y aventura en el desierto.

  • Escultor en Grecia

Había una vez un escultor griego llamado Aristóteles, que era conocido por sus habilidades en el arte de la escultura en toda Grecia. Aristóteles era un hombre apasionado por el arte y siempre estaba buscando nuevas formas de mejorar sus esculturas.

Cada mañana, Aristóteles se levantaba temprano para ir a su taller a trabajar en sus esculturas. Allí pasaba horas tallando y modelando el mármol o la piedra con la que trabajaba. Su objetivo era crear esculturas que reflejaran la belleza y la perfección de la forma humana y de los dioses griegos.

Una vez que había terminado su trabajo en el taller, Aristóteles se tomaba un tiempo para descansar y relajarse en la terraza de su casa, rodeado de jardines y con vistas al mar Egeo. Allí disfrutaba de una comida ligera y de la tranquilidad del lugar mientras reflexionaba sobre su trabajo y buscaba inspiración para sus próximas esculturas.

Por la tarde, Aristóteles solía visitar el templo local para observar las esculturas y los relieves que habían sido creados por otros artistas. Allí podía ver diferentes estilos y técnicas y encontrar inspiración para sus propias creaciones.

Una vez de vuelta en su taller, Aristóteles se sumergía de nuevo en su trabajo, tallando y modelando con pasión y dedicación. Cada una de sus esculturas era una obra maestra y una expresión de su amor por el arte.

Así pasaba el día a día de Aristóteles, siempre ocupado en su taller y creando hermosas esculturas que reflejaban la belleza y la perfección de la forma humana y de los dioses griegos. Gracias a su pasión por el arte y su dedicación a la calidad, Aristóteles se había ganado el respeto y la admiración de todos en Grecia.

  • Muerte en Venezuela

Había una vez un héroe de la independencia llamado Antonio, que vivía en Venezuela durante el siglo XIX. Antonio era un hombre valiente y apasionado que luchaba por la libertad de su país y por la causa de la independencia.

Cada mañana, Antonio se levantaba temprano para preparar su desayuno y hacer los últimos arreglos antes de partir hacia el campo de batalla. Luego, montaba a su caballo y se dirigía hacia las verdes praderas y bosques de Venezuela, donde luchaba junto a sus compañeros por la independencia de su país.

Por la tarde, Antonio solía regresar a la ciudad para descansar y relajarse un poco antes de volver al campo de batalla al día siguiente. A menudo se reunía con sus amigos en la plaza principal, donde charlaban y bebían cerveza mientras observaban a la gente pasar.

Una vez de vuelta en el campo, Antonio solía pasar la noche en una tienda de campaña, protegiéndose de las heladas temperaturas de la noche. Aunque era una vida dura y peligrosa, Antonio amaba su país y estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para lograr la independencia.

Un día, mientras luchaba en las orillas del lago de los Mártires, Antonio fue gravemente herido y murió al pie del lago, rodeado de la belleza y la tranquilidad de la naturaleza venezolana. Aunque había muerto, su legado vivía en la independencia de su país y en la libertad que había conseguido para su gente.

CAPITULO III

  • Elaboración del libro de Anécdotas escritas por Sebastián.

Justin es un padre de familia que cuenta a sus hijos, amigos y familiares sus vidas pasadas con lujo de detalles y anécdotas increíbles. Su esposa duda de su salud mental y los hijos, a medida que van creciendo, pierden la credibilidad en sus historias. Sin embargo, uno de sus hijos, Sebastián, escribe todas las anécdotas que Justin contó.

CAPITULO IV

  • Elaboración de los recuerdos y envío al pasado por Eduard.

Cando Justin fallece, su nieto Eduard, motivado por las anécdotas de su abuelo, estudia la materia de investigación llamada «conciencias digitales» y propone una teoría: que es posible enviar recuerdos al pasado a la conciencia de un individuo. Mientras tanto, la ciencia y la tecnología avanzan mucho y se llevan a cabo las primeras pruebas de envío de partículas subatómicas al pasado. Eduard es el operador de una máquina que inventó para crear recuerdos y toma el libro escrito por Sebastián, lo digitaliza y lo envía al pasado a Justin, cuando estaba dentro del vientre de su madre. Esto causa una muerte temporal temporal a Durina, la madre de Justin. Esto demuestra que las anécdotas que Justin contó a su familia eran recuerdos reales.

CAPITULO V (Final)

  • Vida de Edward con su hija Isabella y relatos del futuro.

La historia termina algunos años después, cuando la hija del Operador, Isabela, de seis años, habla de relatos detallados sobre quiénes crearon el universo y mundos extraordinarios. Sus compañeros de clase se burlan de ella, pero su padre se queda pensativo al escuchar por primera vez los relatos de su hija y se pregunta si alguien del futuro también habrá grabado recuerdos en la conciencia de Isabela.

No te pierdas los próximos cápitulos de «El Operador».

PaniVinux.

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